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El destete: ¿Cuándo y cómo realizarlo?

El destete es un proceso paulatino que requiere paciencia. A menudo la decisión está condicionada por diversos factores, por ejemplo, la edad del lactante, que la madre tiene que volver al trabajo, cuestiones de salud o un nuevo embarazo.

Es durante los primeros seis meses de vida cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que se debe alimentar exclusivamente con leche materna; debido a los múltiples e inigualables beneficios que tiene sobre su salud.

Sin embargo, también recomienda ofrecerla de manera complementaria por lo menos hasta los dos años y aquí es donde entra la pregunta: ¿Cómo realizar el proceso de destete?

En este artículo te compartiremos algunas recomendaciones para que ocurra lo más tranquilo posible para ti y tu bebé.

 

Alimentos sólidos vs destete

De acuerdo a la Academia Americana de Pediatría (APA) y a la OMS, a partir de los seis meses es cuando puedes combinar diversos tipos de alimentos sólidos de origen natural y frescos, con leche materna en su dieta regular.

Esto no quiere decir que a partir de este momento debas detener la lactancia, los especialistas dictan que la lactancia materna debe continuar hasta los dos años y a partir de ahí, hasta que la madre y el niño lo deseen.

En algunas ocasiones, las mamás se sienten presionadas para comenzar con el destete, no obstante, la OMS dice que amamantar a los niños hasta los 24 meses (dos años) ayuda a beneficiar el sistema inmune del bebé.

De hecho, si hay alergias en la familia, se debe prolongar la lactancia, ya que estudios sugieren que una lactancia con duración de más de dos años, ayuda a los bebés a tener mayor probabilidad de resolver las alergias por sí solas.

Las alergias traen muchas complicaciones en los pequeños y muchas preocupaciones para los papás, ya que es común que un niño alérgico se enferme con mayor frecuencia, requiera medicamentos y muchas pruebas de diagnóstico.

 

Recomendaciones para llevar a cabo el destete

Dentro de las técnicas más recomendadas está disminuir el tiempo de succión acostumbrado, de esa forma evitarás que el niño extrañe su rutina, que tus pechos se congestionen y poco a poco, la producción de leche disminuirá.  

Puedes limitar la toma una vez por día, luego cada tres días y después hacerlo más espaciado para que el bebé se vaya acostumbrando y el destete no ocurra de golpe.

Otras medidas efectivas consisten en:

  • Sustraer la leche materna y dársela en un vaso pequeño. Esto permitirá que otros miembros de la familia también lo alimenten y se acostumbre a beber del vaso.
  • Evitar las rutinas con las que acostumbrabas darle pecho, es decir, arrullarlo en la misma silla, a la misma hora y con las mismas prendas que usaban durante la lactancia.
  • Planear otras actividades que el bebé pueda realizar para que, cuando llegue la hora en que solías amamantarlo, esté ocupado en esas actividades.
  • Es posible que el niño adopte un hábito para equilibrar los cambios por los que atraviesa, si comienza a chuparse el dedo o apegarse a un juguete o frazada, no se lo impidas.

Recuerda que el destete es un proceso en el que intervienen factores físicos y emocionales tanto en el bebé como en la madre, debido a ello, lo ideal es adoptar una postura de calma y tranquilidad que puede extenderse durante días, semanas o meses.

 

Impacto físico y emocional del destete

A propósito de lo anterior, las consecuencias del destete en la madre están relacionadas con el riesgo de mastitis que es dolor o sensación de tensión mamaria, el riesgo es mayor cuando se deja de alimentar al bebé de forma drástica y no gradual como recomiendan los expertos. 

Algunas madres pueden llegar a experimentar una sensación de “duelo’”, al tener que finalizar esa conexión especial de madre e hijo que sucede cada que dan pecho. Además, ocurre un ajuste hormonal que provoca síntomas adversos como:

  • Dolores de cabeza
  • Piel seca
  • Cansancio o fatiga
  • Pérdida del apetito
  • Irritabilidad y ansiedad
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Susceptibilidad: llantos injustificados, vacío emocional, tristeza, etc.
  • Depresión post-destete.

Ante tales síntomas de forma prolongada, es recomendable recibir acompañamiento psicológico.

Luego de finalizar con el amamantamiento, las células mamarias pasan por una remodelación estructural, volviendo a la normalidad. En algunas ocasiones pueden salir un poco de gotas, pero es normal.

 

Bebés que destetan

Aunque es más común que el destete comience por decisión de la mamá, algunos pequeños están listos para dejar la leche materna antes que otros.

Esto puede suceder por diferentes motivos, por ejemplo, si fue introducido a los alimentos sólidos a una edad temprana, si come demasiados sólidos antes de la leche materna, si la mamá está embarazada, entre otros.

Los indicadores más frecuentes que algunos niños manifiestan cuando ya no desean la leche materna, son los siguientes:

  • Juegan con el pecho, pero no succionan leche.
  • Muestran desinterés o molestia cuando maman.
  • Tardan poco tiempo en alimentarse a diferencia de antes.
  • Se distraen con cualquier cosa y abandonan el pecho.

 

Por último, recuerda que la lactancia materna además de una forma de alimentación es un momento de conexión entre madre e hijo.

Cuando tomes la decisión de comenzar el proceso de destete, redobla la dosis de abrazos y cariños que siempre le das y hazle saber que aún estás presente para él o ella.