Herpes zoster: ¿Cómo se reactiva en los adultos mayores?

Conforme envejecemos estamos más propensos a desarrollar enfermedades, ya sean derivadas de nuestro estilo de vida u ocasionadas por infecciones debido al debilitamiento de nuestro sistema inmune.

Una de las infecciones que se presentan comúnmente en la edad adulta, es el herpes zoster que, de acuerdo a la Secretaría de Salud, se estima que el 20% de la población lo llega a presentar.

En este artículo, te contaremos cómo es que este virus se llega a reactivar en los adultos mayores y cómo se puede prevenir.

 

Se manifiesta por un sistema inmune débil

El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una enfermedad viral infecciosa que comúnmente provoca lesiones en la piel.

Este virus tiene su origen en la varicela zóster, la cual se contrae generalmente durante la infancia o la adolescencia.

De acuerdo con la doctora Sirelda Navar, especialista en geriatría, “tras contraer varicela, el virus se mantiene latente en los ganglios y puede reactivarse en situaciones de baja inmunidad.”

“Cualquier condición que debilite el sistema inmunológico puede provocar la manifestación y activación del herpes zóster”, indicó.

 

¿Cómo se evidencia la reaparición del herpes zóster?

La reaparición del herpes zóster se manifiesta inicialmente como un dolor ardiente, seguido por la aparición de vesículas y según la doctora, puede tener consecuencias que van más allá de la piel, afectando diversos sistemas del cuerpo.

“Las ampollas aparecen a lo largo de la ruta de un nervio en la piel, comúnmente en un solo lado del cuerpo, y por eso se le conoce como culebrilla”, comentó.

Principalmente, se localizan en la región dorsal y lumbar, pero también pueden extenderse a lo largo de toda la columna siguiendo el curso del nervio.

“En ocasiones, afecta la cara, provocando un dolor ardiente que, al comprometer el nervio facial, puede llevar a una parálisis en la cara, indicó.

De acuerdo con Sirelda Navar, el dolor, con su sensación quemante y la eventual formación de vesículas, puede durar 2, 5 o 7 días, con una resolución típica en un lapso de dos a cuatro semanas.

"Este dolor intenso afecta la capacidad del paciente para hablar, comer e incluso puede extenderse al oído, con posibles efectos en la audición”.

“En casos más graves, se pueden presentar complicaciones como vasculitis, afectación cerebral con microhemorragias e infiltración de órganos, siendo más comunes en pacientes inmunocomprometidos”, comentó.

Además, informo que existe la posibilidad de desarrollar neuralgia postherpética, una dolorosa condición neuropática que puede persistir tras la desaparición de las vesículas, manifestándose principalmente en los primeros 90 días desde su aparición.

 

Principales factores de riesgo

La doctora Navar compartió que los principales factores de riesgo para la infección por herpes zóster se asocian principalmente con la edad.

“Las personas mayores de 50 o 60 años son más propensas debido a la disminución natural de las defensas del sistema inmunológico, conocida como inmunosenescencia”, dijo.

Además, comentó que otros factores de riesgo incluyen el uso de medicamentos inmunosupresores, como esteroides, así como condiciones que afectan negativamente la inmunidad, como la falta de sueño, la pérdida significativa de peso y enfermedades como el cáncer y el VIH.

 

Importancia del diagnóstico oportuno

La doctora Nava enfatizó que identificar rápidamente una lesión por herpes y comenzar el tratamiento de manera temprana reduce el riesgo de desarrollar neuralgia postherpética.

Incluso, hizo hincapié en la importancia de mantener hábitos saludables, como un sueño adecuado, una buena alimentación, ejercicio regular y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

“El curso de las lesiones, en un paciente relativamente sano con una inmunidad estable, suele ser de dos a cuatro semanas. Si persisten más allá de este período, podría indicar algún grado de inmunosupresión”, informó.

También, comentó que el método de detección más comúnmente empleado es el diagnóstico clínico, aunque, en caso de dudas, se realiza la prueba de PCR para detectar el virus.

“En situaciones de urgencia, también se puede optar por la prueba de Tzanck, la cual implica el raspado de la vesícula para obtener muestras”, explicó.

Los medicamentos recomendados para el tratamiento son los antivirales, especialmente indicados para personas mayores de 50 años o aquellas con factores de riesgo.

“Comúnmente prescritos, se encuentran el aciclovir, el famciclovir y el valaciclovir, siendo este último preferido debido a su mayor biodisponibilidad", agregó.

 

¿Es necesario vacunarse si ya se ha tenido herpes zóster?

La doctora Sirelda Navar explicó que "sí es necesario vacunarse si ya se ha tenido herpes zóster".

Actualmente hay dos vacunas disponibles: Zostavax y Shingrix.

Según la doctora, Zostavax, tiene una eficacia relativamente baja de alrededor del 30%, mientras que Shingrix ofrece una eficacia mucho mayor, alcanzando hasta un 90%.

"Shingrix, diseñada con virus vivos inactivados, es especialmente recomendada para pacientes inmunocomprometidos, mayores de 50 años y aquellos con condiciones médicas como cáncer o VIH".

"La indicación para Shingrix inicia a partir de los 50 años y se administra en dos dosis, con la segunda aplicación sugerida entre dos y seis meses después. Incluso aquellos considerados de alto riesgo pueden recibir la vacuna a partir de los 18 años", indicó.


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Sirelda Navar Vizcarra

Es especialista en medicina interna con subespecialidad en geriatría y experta en osteoporosis, demencias, hipertensión y diabetes.

Es miembro de la Academia Mexicana de Geriatría, Profesor TecSalud y atiende a sus pacientes en el Hospital San José de TecSalud: 81.8040.6195

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